viernes, 15 de junio de 2012

CULTURA TOLITA


La cultura de Tumaco-La Tolita fue una cultura precolombina que se difundió por la región costera de Colombia y Ecuador. Dos de los yacimientos más notables de esta cultura amerindia son Tumaco y La Tolita, de los que toma su nombre. Dependiendo de la fuente, puede aparecer denominada también como cultura de Tumaco o de La Tolita. La evidencia arqueológica disponible de esta cultura es antigua en el caso del sitio de La Tolita, cuyos materiales han sido fechados alrededor del año 600 a. C., mientras que en Tumaco las fechas más antiguas corresponden a 300 a. C.
Esta región se caracteriza por ser boscosa, húmeda, por la presencia del manglar, las lluvias abundantes a lo largo del año y una gran variedad de flora y fauna. La atraviesan anchos ríos navegables y numerosas islas en las zonas de desembocadura. Precisamente, en la del río Santiago, se encuentra la isla de La Tolita, cuyo nombre proviene de las tolas allí presentes.
En el pasado, sobre sus cimas se construyeron templos de forma rectangular con techos inclinados y accesos con gradas que fueron usados tanto para el enterramiento como para la vivienda de personajes importantes. En las tumbas, los muertos, extendidos o de costado, llevaban como ajuar gran cantidad de objetos de metal y utilitarios.
Su economía giró en torno al cultivo, en campos elevados, de maíz, calabaza, ají, fréjol y yuca, pero también a la caza de sainos, jaguares, venados, armadillos y zarigüeyas y a la recolección de caracoles, tortugas, iguanas, peces y concha en el manglar.
La cerámica de La Tolita se caracterizó por el uso de una arcilla grisácea y arenosa en la elaboración de cántaros, jarros, vasos trípodes, sahumadores y ralladores de yuca.
Las figuras humanas se destacan por mostrar de forma realista diversas etapas de la vida, actividades cotidianas, figuras de sacerdotes, personajes de la élite y chamanes.
Los orfebres de La Tolita trabajaron el oro, la plata, el cobre y el platino para la elaboración de máscaras, brazaletes, anillos, colgantes, apliques para los labios, narigueras, diademas, alfileres y figuras en forma de jaguar o serpiente.
La isla la Tolita fue considerada como un gran centro ceremonial y el núcleo privilegiado para intercambios con grupos no sólo de la Sierra, sino también de las selvas trasandinas de donde obtenían la obsidiana, el cuarzo, la jadeíta y la esmeralda: piedras de un alto valor simbólico, empleadas en ceremonias y ritos chamánicos.
Destaca la orfebrería del oro y la tumbaga, en forma de bellas máscaras y figurillas antropomorfas que reflejan una sociedad jerarquizada con complejos ceremoniales. Estas piezas provienen de las tolas, enterramientos dispersos en forma de montículo con ricos ajuares que han sido víctimas en numerosas ocasiones de saqueos.

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